POR TEMÁTICA
Suelo
La sección de suelo reúne los datos registrados mediante sensores instalados en diferentes Living Labs de HIBA+. Esta información permite consultar la evolución de variables relacionadas con el estado hídrico y físico-químico del suelo, como la humedad, la temperatura, el potencial hídrico, la conductividad eléctrica, el pH y la disponibilidad de nutrientes.
El seguimiento de estas magnitudes es fundamental para interpretar las condiciones del entorno radicular y apoyar decisiones relacionadas con el manejo del riego, la fertilización y el seguimiento agronómico de las parcelas. La información recogida permite observar cambios tras episodios de lluvia o riego, comparar zonas de una misma parcela y analizar la evolución del suelo a lo largo del tiempo.
La integración de estos datos en HIBA+ facilita la consulta conjunta de información procedente de diferentes ubicaciones, cultivos y sensores, ofreciendo una visión más completa del comportamiento del suelo en los Living Labs.
La humedad del suelo indica la cantidad de agua presente en la zona monitorizada. Es una de las variables más importantes para el manejo agrícola, ya que permite conocer la disponibilidad de agua en el entorno de las raíces y observar cómo evoluciona después de episodios de riego o precipitación.
Los incrementos de humedad suelen asociarse a aportes de agua, mientras que los descensos progresivos pueden estar relacionados con drenaje, evaporación o consumo por parte del cultivo. Su seguimiento ayuda a interpretar el estado hídrico de la parcela y puede servir como apoyo para ajustar el momento y la dosis de riego.
La temperatura del suelo influye en procesos como la actividad radicular, la disponibilidad de agua y nutrientes, la actividad biológica del suelo y la respuesta general del cultivo. Su seguimiento permite conocer la evolución térmica del perfil monitorizado y relacionarla con las condiciones ambientales de cada Living Lab.
El potencial hídrico o potencial mátrico del suelo permite estimar la fuerza con la que el agua queda retenida en el suelo. Esta variable ayuda a interpretar la disponibilidad real de agua para la planta, ya que no solo importa cuánta agua hay en el suelo, sino también la facilidad con la que las raíces pueden extraerla.
Cuando el agua está más retenida, la planta necesita realizar un mayor esfuerzo para absorberla. Por ello, esta magnitud es especialmente útil para valorar situaciones de posible estrés hídrico y para apoyar decisiones relacionadas con el riego.
La conductividad eléctrica del suelo aporta información sobre la concentración de sales disueltas en la solución del suelo. Su seguimiento puede ayudar a interpretar cambios asociados al riego, la fertilización, el lavado de sales o la acumulación de salinidad en determinadas zonas.
La monitorización de pH y nutrientes del suelo permite consultar variables relacionadas con la fertilidad y las condiciones químicas del entorno radicular. El pH indica el grado de acidez o alcalinidad del suelo, mientras que los nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio están directamente relacionados con el crecimiento, el desarrollo y el estado general del cultivo.
Estos parámetros ayudan a interpretar la disponibilidad de nutrientes para la planta y pueden servir como apoyo para decisiones relacionadas con la fertilización. Su análisis resulta especialmente útil cuando se combina con otras variables del suelo, como la humedad, la temperatura y la conductividad eléctrica, ya que todas ellas influyen en la capacidad del cultivo para aprovechar los recursos disponibles.
La interpretación de los datos de suelo resulta más útil cuando las variables se analizan de forma conjunta. La humedad permite conocer la disponibilidad de agua, la temperatura ayuda a contextualizar la actividad del suelo, el potencial hídrico indica la facilidad con la que la planta puede extraer el agua, y la conductividad eléctrica, el pH y los nutrientes aportan información sobre las condiciones físico-químicas del entorno radicular.
Esta visión integrada permite relacionar el estado del suelo con otros datos disponibles en HIBA+, como la meteorología, el riego aplicado o la respuesta de la planta. De este modo, la monitorización del suelo se convierte en una herramienta de apoyo para el manejo agrícola y el seguimiento técnico de las parcelas.